Día mundial de las madres y padres

Actualizado: jun 2

Desde 1980, las Naciones Unidas declararon el 1 de junio como el Día Mundial de Madres y padres, como una manera de reconocer su labor social. Y es que criar y acompañar a nuestras hijas e hijos hacia la madurez es un acto de enorme responsabilidad hacia la persona que está en edad de crecimiento, pero también hacia toda la sociedad.


Pero en muchas ocasiones, es una tarea que viene acompañada de grandes dosis de estrés. Criar requiere una gran cantidad de recursos: tiempo, economía, paciencia, presencia… Pero el ambiente de la familia moderna está muy alejado del ambiente en el que hemos evolucionado.


Según la observación sistemática de diferentes culturas antiguas en Africa y Sudamérica, la antropóloga Sarah Hrdy, señala que las personas nos hemos organizado como criadoras cooperativas. Esta investigadora señala que a lo largo de nuestra historia como humanidad, la maternidad y la paternidad han requerido de un equilibrio entre los recursos que los padres necesitan para cuidar de si mismos y la enorme cantidad de recursos que requiere criar a un nuevo ser.


Hrdy señala que, cuando los recursos son insuficientes, los “instintos maternos” como la motivación, el compromiso y la habilidad de acompañar y cuidar de las criaturas disminuye.


Otra de las cuestiones que produce estrés en la crianza es nuestro sistema de regulación de afectos heredado. Seguimos reaccionando automáticamente a las situaciones retadoras de nuestro cotidiano como lo hacían nuestras ancestras y ancestros hace entre 10.000 y 100.000 años.


Uno de los efectos de la práctica regular de Mindfulness es que reemplaza la reactividad automática propia de la maternidad y paternidad por una conciencia menos reactiva.


Paul Gilbert explica muy bien esta cuestión desde su modelo de los 3 sistemas de regulación de los afectos: el sistema de amenaza, el de recompensa y el de filiación. Gilbert describe cómo estos tres sistemas de supervivencia regulan nuestras emociones y comportamientos.


Por un lado, el sistema de recompensa es el que nos motiva para buscar recursos, metas y recompensas y está asociado con los sentimientos de placer. Pero para muchas personas, este sistema está sobre estimulado y esto les lleva a perderse en el “hacer”, y cuando no lo hacen o no lo consiguen se dispara la autocrítica.


Nuestro sistema de amenaza también suele estar sobre activado, pero ahora, en lugar de amenazas físicas, se activa por situaciones interpersonales y sociales, que nuestro cerebro vive como un peligro físico y que nos hacen reaccionar desde la lucha o desde la huida en las situaciones cotidianas.


El tercer sistema, el filiativo, involucra nuestro sistema de apego y está asociado con sentimientos de calma, de paz y seguridad. La hormona que es segragada cuando este sistema se activa y que es liberada cuando se da el pecho o haciendo el amor, es la oxitocina. Esta hormona juega el rol de calmar el sistema nervioso tras una experiencia de estrés y nos ayuda a establecer vínculos emocionales cercanos en momentos de estrés. En nuestra vida moderna este sistema está poco activado.


¿Cómo nos ayuda el mindfulness?

La práctica centrada en la atención plena nos ayuda a restaurar el equilibrio entre estos tres sistemas. Estar más presentes nos permite darnos cuenta de que estamos funcionando en piloto automático o que estamos reaccionando con miedo. Aprendemos a aceptar estas experiencias como parte de nuestra herencia evolutiva, en lugar de rechazarlas o criticarlas. Aprendemos a responder con mayor compasión hacia nosotros mismos.


(Foto de Roberto Nickson)