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Mindfulness como herramienta para dormir mejor



Dormir lo suficiente es fundamental para gozar de una buena salud. Cuando nos vemos privados de sueño, nuestro cuerpo, el estado de ánimo, las conductas y los pensamientos son erráticos: nuestro organismo se cansa más y somos vulnerables a la enfermedad.

También es cierto que existe una inercia social que nos impulsa a dormir más de lo necesario. ¿Cuántas veces hemos oído a alguien decir: “Necesito dormir ocho horas diarias como mínimo porque sino no sirvo para nada”?

Desde el día en que nacemos y durante cada etapa de nuestra vida, la necesidad de dormir varia con la edad y disminuye a medida que envejecemos. Algunas personas necesitan dormir cinco o seis horas al día y otras ocho o nueve horas.

Las pautas del sueño están íntimamente relacionadas a nuestro planeta. La Tierra da una vuelta sobre si misma cada 24 horas, generando los ritmos circadianos que marcan el ritmo de los seres humanos, los animales, las plantas e incluso los organismos unicelulares.

Hoy conversamos con Ana Muñoz, integrante del equipo de MinEdu, que nos ofrece algunos consejos basados en la atención plena para mejorar la calidad de nuestro sueño. En este marco, nos recuerda que, según sostiene el fundador de la Stress Reduction Clinic y Center for Mindfulness in Medicine, Jon Kabat-Zinn, la esencia de la práctica de Mindfulness consiste en trabajar para “despertar del semisueño autoimpuesto por la inconsciencia en el que habitual, aunque no inevitablemente, estamos sumidos”.

Muchas veces llegamos a la cama agotadas, deseando poder dormirnos cuanto antes. Sin embargo, cuando nos acostamos, comenzamos a dar vueltas y vueltas y no conseguimos conciliar el sueño. Cuánto más nos empeñamos en dormir, más nos despertamos…

Ana Muñoz: En algunos momentos, no podemos dormir porque nuestra mente no se desconecta. Incluso, nos despertamos en mitad de la noche y no podemos volver a conciliar el sueño. Damos vueltas en la cama tratando de tranquilizarnos y si no conseguimos dormirnos, en lugar de ser amables con nosotros mismos, solemos amenazarnos advirtiendo lo difícil será el próximo día.

Entonces, ¿qué podemos hacer para dormir mejor?

A.M.: Los trastornos del sueño pueden ser el modo en que nuestro cuerpo trata de decirnos algo sobre el modo en que vivimos. En ese sentido, lo primero que se me viene a la cabeza es hacer más ejercicio físico. Cualquier persona puede comprobar como caminar, hacer yoga, nadar o cualquier deporte contribuye a mejorar la calidad de nuestro sueño.

¿Y si hacer ejercicio físico no es suficiente para conciliar el sueño?

A.M.: A veces hay que aceptar que, por alguna razón, estamos inquietas o molestas. Reconocer y aceptar que, nos guste o no, ya estamos despiertas, puede ser un primer paso para mejorar la calidad del sueño.

Mi sugerencia es que, si tenemos dificultades para conciliar el sueño, nos levantemos de la cama y hagamos, durante un rato, algo que nos guste o sepamos que nos hará sentir bien. También podemos meditar o practicar Mindfulness con la práctica del escáner corporal. Reconectar con el cuerpo nos permite entrenar la atención y sobre todo, aprender a escucharlo. Si logramos llevar una cierta calma al cuerpo nuestra mente se tranquilizará y nos ayudará a conciliar el sueño.


(Imagen de Gregory Pappas)

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